Conversación con el cineasta argentino Pablo Fendrik
Por Félix Faucher
Trás su último largometraje, La Sangre Brota, incrustado en la urbanidad de Buenos Aires y de un estilo controlado, Pablo Fendrik se revela como un cineasta que ofrece una perspeciva muy atenta a su sociedad.
Sinópsis: Arturo, un taxista de Buenos Aires, recibe una llamada de su hijo Ramiro. Este parece estar en apuros en los Estados Unidos y pide que los padres le manden con urgencia una gran cantidad de dinero para poder regresar a Argentina. Irene, la esposa de Arturo, no quiere utilizar los ahoros de la pareja para ayudar a Ramiro. El segundo hijo de la familia, Leandro, vive bajo el mismo techo y tiene como plan escaparse con los ahorros de sus padres, hacer un negocio de drogas y reunÃrse con Ramiro en Houston.
Félix Faucher. Tanto en El Asaltante como en La Sangre Brota utilizas el tiempo de una manera muy particular. En El Asaltante casi toda la pelÃcula transcure en tiempo real. En la sangre Brota, la pelÃcula empieza por la mañana y se termina 24 horas más tarde. Con las possibilidades que offrece el cine digital, ¿Tienes la intención de intentar hacer una pelÃcula de un plano secuencia? Algo asà como La cuerda (The Rope) de Hitchcock o el Arca Russa.
Pabro Fendrik. En El Asaltante algunos planos duran hasta 8 minutos. Cuando empecé ese proyecto pensé hacerlo en una sola toma, en tiempo real. La cuestión es que la preparación previa que implica hacer una pelÃcula de un plano secuencia es immensa y no quiero involucrarme en tal proyecto.
FF. En La Sangre Brota haces una muy buena utilización de la elipse para el partido de bridge.
PF. Eso lo hice porque no es necesario mostrarlo o decirlo todo. Lo único que necesitaba en esa escena era enseñar cómo el taxista entra y sale. Con eso uno entiende todo. Es cuestión de instinto. Si hubiera mostrado todo el partido, cómo sucedió el juego, una parte de mi pelÃcula hubiera tenido que ser dedicada a crear una tensión para que la gente trate de adivinar quién va a ganar y todo eso. Eso es algo muy tÃpico de las pelÃculas gringas y yo no lo necesitaba para contar mi historia. Bastaba con ver el resultado. El tipo perdió, eso es lo importante.
FF. Das una imagen muy frÃa de Buenos Aires y de sus habitantes. La luz azul, la motivación que tiene cada uno de actuar por intereses propios, el ambiente de jungla y las fronteras infranqueables que separan las clases sociales se sienten en toda la pelÃcula. ¿Te parece que la sociedad está en ese estado?
PF. Estaba, sobre todo, interesado en mostrar como, al interior de una familia, los miembros pudieran vivir en mundos totalmente distintos, muy aislados los unos de los otros, pero quedarse viviendo bajo el mismo techo casi por inercia. Esa era mi intención más que la de describir un estado de jerarquÃa o una incomprensión entre generaciones.
FF. La época en la que viviste fuera de Argentina coincide con la fase de la crisis ¿Qué tanto cambió Buenos Aires durante se tiempo?
PF. Lo que yo và fueron cosas muy puntuales, no que la ciudad haya cambiado en general. VeÃa mucha gente recogiendo cartones por la calle. Trabajos precarios y situaciones que existÃan antes, pero que en ese momento se habÃan convertido en cosa común. Detalles como estos, que para mà eran indicadores del cambio, fueron los que me dieron ideas para la pelÃcula La Sangre Brota.

FF. También has dicho que conoces de cerca a todos los personajes de tu pelÃcula. ¿Algún contexto o situación te han llevado a frecuentar la calle y sus vicios?
PF. Cuando era pibe (chico) anduve mucho por la calle, conozco muy bien ese universo. Tambien tuve un hermano menor que falleció, no directamente de una sobredosis, pero sà por los estragos que la droga hizo sufrir a su cuerpo. Después de haberse desintoxicado atrapó un virus del que nadie se muere pero su sistema habÃa sido tan debilitado que falleció.
Cuando escribà la pelÃcula, los personajes fueron brotando de por sÃ, inconsientemente. Luego me di cuenta que iba reconociendo a cada uno de ellos. Aquel personaje correspondÃa a tal persona de mi pasado, pero de eso me di cuenta una vez el escenario escrito.
FF. A medida que va avanzando la exposición de cada personaje, vemos cómo las situaciones exteriores van transformando la buena voluntad inicial por la confrontación y la sangre. Esto succede con cada uno de los personajes, excepto con el hijo, cuyas acciones no estan justificadas con tantas precauciones.
PF. Mi intención, en lo que se refiere a la manera de actuar de cada personaje, no es de explicar el por qué se vuelven violentos, o el de dar sus motivos de manera explÃcita. Mas bien me gusta mostrar Ãndices, dar señales que puedes descifrar por instinto, que no vendan el cómo o cuándo los personajes reaccionarán. Una vez que explotan y que la sangre brota, uno puede deducir, por algunos signos que enseñé, que eso se venÃa.
FF. En la trama sonora, esto se refleja en una tensión que va subiendo. A veces parece sonar como vapor cuya presión va subiendo hasta que por fÃn es insoportable y se rompe la membrana. Otras veces es el caos sonoro que va gradualmente volviéndose más y más agresivo.
PF. Yo creo que cada uno tiene una naturaleza profunda. Algunos saben vivir en paz con ella, otros no. Luego está el aspecto que uno desea tener, la imagen que uno quiere proyetar.
La naturaleza profunda de cada individuo, en mÃs pelÃculas, va a salÃr tarde o temprano. Cuanto más lejana sea la distancia entre lo que el personaje realmente es y la imagen que este quiere dar, más explosivo será el estallo, una vez que éste no pueda soportar más fingir lo que no es en realidad. Esa distancia cambia de una persona a otra.
Algunos personajes llevan una vida en la que la máscara no está muy lejos de lo que realmente son, en estos casos la crisis no es muy fuerte.
FF. Eso se nota muy bien, y se comprueba con la chica que trabaja en la cabina internet y que tiene un negocio de pastillas ilicÃtas. Parece vivir con una imagen bastante cerca de lo que realmente es, pero cuando la empujan a su naturaleza profunda, su violencia no es sórdida, y muy rápido se tranquiliza y hasta tiene compasión por la mamá del bebé.
PF. Exactamente. En cuanto al hijo del taxista, este no tiene explosiones de violencia, pero no actúa según lo que quiere lograr. Su plan es de ir a la Costa del Este a vender droga en los boliches y con la plata ganada piensa ir a encontrar a su hermano en Estados Unidos, pero en vez de preparar su mochila y dedicarse a planificar su viaje, lo único que encuentra por hacer es intentar cogerse una niña de 13 años. Al final, con el regreso de su novia, lo que querÃa mostrar es que aún si intentas arruinartelo todo, al final puedes tener otras oportunidades.
FF. ¿Qué cineastas te influyen?
PF. Los cineastas que me gustan más tal vez no influyan directamente mi manera de hacer cine. Me gusta mucho Casavettes, Scorcese y algunas de las pelÃculas de Cóppola de los primeros tiempos.





