Conchas negras: cuando la veda no es suficiente
Por su buen sabor y su reputación como afrodisiacas, las conchas negras son muy buscadas para su consumo en cebiches y otros potajes de la gastronomía norteña. Sin embargo, esta y muchas otras especies que sólo se encuentran en los manglares de Tumbes, están cada vez más amenazadas.
Debemos entender que la protección del hábitat, en este caso el mangle, es tan importante como la protección de la especie. Sin mangle no hay conchas negras, cangrejos rojos y muchas otras especies que son la base de algunos de los principales platos de la comida norteña. Si a esto le añadimos, además el acelerado crecimiento de la gastronomía en el Perú y del turismo a las playas de Tumbes, nuestra pobre concha negra tiene un futuro negro como ella.
Por eso es que desde hace varios años se estableció la veda de conchas negras en todo el país, y se repite de manera anual del 15 de febrero al el 31 de marzo. Sin embargo, esta veda temporal ha demostrado ser poco efectiva e insuficiente para proteger a este importante ingrediente de nuestra cocina. Indirectamente, el desarrollo de la gastronomía aquí y en el resto del mundo tiene parte de culpa de esta situación.
Hemos seguido pidiendo, comiendo y exigiendo conchas negras en nuestros platos, lo que aumenta la presión de demanda para quienes las ofrecen, encontrándose en la necesidad de seguir extrayéndolas. Además nuestro gusto por los mariscos, hace del cultivo de langostinos un negocio tan rentable, que por cultivar cada vez más langostinos se ha talado mucho de lo poco de área de manglares que tenemos en el país.
Así lo han entendido los cocineros que agrupa la Sociedad Peruana de Gastronomía (Apega), que hacen un severo llamado de atención a la opinión pública para que este recurso se aleje por tiempo indefinido de las mesas peruanas. Es más, no sólo se comprometieron a no utilizar este insumo, sino a estar vigilantes y denunciar a los malos empresarios, restaurantes y comercializadores que intenten incumplir la veda oficial.
La novedosa iniciativa de los miembros de Apega, de declarar a las conchas negras en veda indefinida es potencialmente muy buena, sólo si muchos nos unimos a ella. Dejando de ofrecerlas en sus cartas y denunciando a quienes no la respeten, este grupo de cocineros pretende llamar a la reflexión a las autoridades, cocineros, restaurantes y comensales, a que tomen conciencia de esta situación.
Si disminuimos drásticamente el consumo de esta especie y si finalmente tomamos medidas para proteger su hábitat, el manglar, podremos eventualmente recuperar sus poblaciones y ser felices disfrutando de ellas nuevamente. Unámonos todos a esta iniciativa, evitemos el negro futuro de no poder comer conchas negras!





